domingo, 25 de junio de 2017

CUÍDAME


¿Alguna vez te ocurrió, que cuando acudes a un profesional sanitario previamente te cuestionas lo que tan claramente sabes o padeces?, ¿o que trabajas la información de la que dispones para poder transmitirle mejor?, ¿y alguna vez te has planteado cómo comunicarte sin temor a que tu comunicación sea malentendida e interpretada bajo la prevención y los juicios de valor?.
Alguna vez, ¿has sentido que no te escuchan y que actúan bajo un protocolo verbal y autoinducido?.
¿Te esforzaste en ser asertivo y profundizaste en las aclaraciones para ser mejor comprendido?.
Quizás tuviste una experiencia durante, un hasta entonces rutinario control, un día de esos en los que con tranquilidad también rutinaria ante la exploración diagnóstica, asumes circunstancias con introspección adaptada. Un día de esos, en los que cambia el cómo y todo vuelve a empezar de nuevo.

Hace dos años, a Julia le sorprendió, que en lugar de un scanner fuera una ecografía de control lo solicitado, pero entendió que sería lo correcto. Llevaba años en su papel de paciente crónica difusa y diluida, así que lo único qué pensó es que tendría que desenvolverse con otros profesionales y colegas, aunque solo aspiraba a un entorno normalizado y a un buen resultado final.

Al llegar al nuevo espacio, nuevo para ella pero viejo en estructura, sintió que esa antigüedad era acogedora, mucho más que el espacio donde se realizaban los escáneres, pues invitaba a la familiaridad de lo añejo y compartido años atrás. No obstante, Julia sintió cierta inseguridad al recordar por un momento, lo cuidadosos que habían sido en formas y maneras, en anteriores controles, personas que de su profesionalidad hicieron momentos seguros. Desde la identificación profesional a la de paciente seguro, desde la información de pormenores, al  trato y el respeto, y sobretodo a la intimidad en todas sus vertientes y momentos.
Entrando en cuartas, sintió que algo iba a cambiar, pero nunca pensó que de esa manera. 
El pragmatismo y la cordura pierden sustento y lo que unos arman y construyen cada día, otro desatinado y desafinado profesional, lo destruye con una sola voz. 
Julia se sintió despavorida y destacada cuando en medio de la sala aquella enfermera “resuelta” que no resolutiva… encendió su habitual tono. Ella es de esas mujeres histriónicas incapaces de pasar desapercibidas y mantener un tono acorde, al menos en el contexto profesional. Julia entendió  que pretendía ser cercana y rescatar la relación de antaño por lo que discretamente se acercó y sin tiempo a coger aire, ella le espetó una serie de instrucciones mientras entraban y salían diferentes profesionales...como metro en Callao.
Julia pensó en el apuro de la exposición y el cambio tan radical de ambiente, por lo que aprovechando la familiaridad irreverente de la enfermera decidió con una sonrisa mansa, acercarse a su hombro y pedirle por favor, "pequeñita" discreción. Dicho esto, el reprise fue instantáneo -¡mujer!, a ver si te vas a asustar tú ahora…tú mejor que nadie, ¡ya sabes cómo va esto!-.
Ahí fue donde Julia flaqueó y pensó, -no merece la pena, no es ella, no insistas en reclamar lo que por defecto se debería de garantizar, no eres Julia, no quiero ser Julia, anonimízame, no me expongas…- pero la enfermera se empeña en seguir dando viento al pasar y Julia se somete.

Debe de ser un habitáculo "de paso", por allí atraviesan, entran y salen, mientras otros espectadores observan, Julia desea cerrar los ojos pero espera valiente y expuesta, nunca en otros tantos años fue tan inútil e innecesariamente expuesta, en físico y en identidad y tampoco en identidad y físico.
Aquello terminó como trago de tequila con sal y limón, sin música, ni compañero…que le sostuviera el vaso.
Allá quedaron los días de resaca e incomprensión ante los inhumanos humanos en el poderío ficticio y artificial, el que les juzga y les resta. Julia que es exigente, olvida y continúa creyendo en “otra forma es posible” porque cree que unos pocos no son muchos y que esa cultura dislocada y retrógrada, solo muestra la incapacidad  o déficit de relación, de empatía, escucha y de comunicación certera en el lugar y posición debida. 
Desde entonces Julia vive fuera del riesgo y continúa explotando sus habilidades en la relación terapéutica, en la escucha activa…
Ya en otra...sonó la alarma, dos días antes de lo previsto probablemente Julia tan despistada en el largo plazo decidiera ponerla con antelación para prepararse y tenerlo en cuenta, otra vez control, no recordaba ya tan pronto, todo ha pasado y dónde está todo lo ocurrido, dos mundos en ella, uno que no evoluciona, ni cambia, que no da vida y la poquita le viene de la recompensa, de la satisfacción de personas a las que cambia y facilita.
Se hacía tarde para acudir al control y recordó la escena del año anterior. Quizás Julia, con desgana para acudir (ella siempre posponía lo que tuviera que ver con su auto cuidado y vigilancia)  retrasó un par de horas la cita a través de una amiga intermediaria, facilitándole así poder cerrar asuntos pendientes de trabajo.
-Julia te esperan hasta las 13horas-, -ok, gracias-, dijo Julia con ánimo de no escapar ya…
-te espera la enfermera Ryan, la conoces-, -si, si, desde luego, hace muchos años-, y hace un año un poco más…-
Julia acabó lo pertinente y salió, en el coche fue dibujando un croquis de su tarde, de su semana, de su escenario al que se dirigía y tenía que encontrar, el antiguo espacio y añejo ya no albergaba el servicio donde se hacían las ecos.
El espacio era conocido, muchas “carreras” y pasos largos para llegar a reuniones, encuentros, jornadas y simplemente corrillos y saludos, eso, son los pasillos.

Al fin una cara amable y entrañable, -espera que avisó a la enfermera Ryan- 
-De acuerdo-, Julia radiante y con sonrisa espontánea esperó.
Cuando la enfermera salió, el viento no se hizo esperar y el automático, -hola, qué tal, tienes que esperar  un poquito…-, tampoco. Su rictus no era el que Julia conocía y percibió una relación ni falseada, ni no natural, era algo más…era preconcebido, precavido, defensivo…
La acompañó a una sala, una sala nueva con sillones, con luz, pero por el camino decidió que no, pausó y señaló el pasillo con bancadas y añadió -mejor aquí, esperas aquí-. -Correcto- señaló Julia, no dando valor y atendiendo entonces a sus RRSS, esperó diez minutos, no había nadie en el pasillo “de espera”. Cuando otro profesional de función/tarea delegada salió, la puerta por la que lo hizo, estaba de frente a Julia, los pasillos son estrechos y tanto a la izquierda como a la derecha la visibilidad era plena y no había alma sometida más que la de Julia, con voz pasada de decibelios gritó  -Julia López- 
Julia, que no obstante gasta sorna cual gallego, sin levantarse e inclinándose miró a la izquierda, miró a la derecha y como habiendo aclarado dudas presenciales, con voz y gesto aclaratorio dijo: -soy yo, no hay nadie más-.
Cinco instrucciones automatizadas que se apresuró a fijar para no perderse ni una y no sentirse culpable y así pasó al siguiente espacio, el espacio sideral, donde recibió otro par de órdenes de la misma persona que le hablaba de espaldas. 
Preparada ya para la siguiente, una joven delicada entró torpe, pero rectilínea, como imitando comportamientos, de esos estilos que denotan una incorporación de formas adquiridas del maestro, el que no tiene porque ser el mejor, si no el que te ha tocado. 

Julia recuerda solo un hola, pero no hubo presentaciones, identificación, ni procedimiento explicado, ni mucho menos permiso de acceso, quizás su maestro no adiestró en lo basicamente  esencial. La técnica fue demoledora, esos pases rápidos, que no da tiempo a fijarse en imágenes anómalas o normales, arriba, abajo, vuelta a empezar…Julia sagaz, no necesitó mucho tiempo para entender, comprendiendo, que era una profesional en proceso formativo, pero si algo indignada, por el escaso apego a la tan cacareada humanización. A Julia le sobra empatía también para entender que la incapacidad o déficit para las relaciones humanas, es una barrera que no nos facilita, ni favorece en los procesos de interacción en salud, ni por muchos años académicos y postgrados que se realicen.
Adivinó también que probablemente responde a todas las cuestiones de debates actuales, en torno a los accesos de ciertas profesiones, y de lo ridículo que puede llegar a ser un profesional en el que la base fundamental es la relación y comunicación y sin embargo el “autismo” y ensimismamiento esté cobrando un alto precio, desde una perspectiva humanista.
Faltaba el maestro. 
Se abrió la vuelta de golpe y sorpresivamente una hierática figura femenina madura y transfigurada apareció como apartándose de algo, o del ego que la venía encima, -hola- en negrita y tamaño folio, el hola de Julia fue más tímido y más débil. La extraña figura se acercó, intercambió posición con la joven promesa, tomó el instrumento de mando y comenzó a rodear a Julia con movimientos más precisos y más sostenidos, volvió a rodear, volvió a subir y bajar, y comunicó con autoridad y gesto de parachoque las diferencias, eso sí, normales, a la párvula aprendiz. Su compostura era de ignominia absoluta, no se sabe que pudo Julia causarle para merecer tan singular atención. 
Julia ya solo estaba, y permanecía de cuerpo presente recordando que la especialista, en el manejo del “joystick”, le estaba ignorando deliberadamente, Julia no esperaba un abrazo, desde luego que no, pero tampoco un gesto tan definitivo y definitorio de su clase, de su contexto y de su hábitat geográfico. Envanecida y espigada era la misma que en pasillos y calles céntricas de alterne y vida urbana ha cruzado vista con cierto aire almidonado.
Ganas de ir, de venir, de decir, de callar, pero sobretodo de analizar. ¿Por qué la extraña figura no hizo un gesto cordial al entrar?, ¿por qué no la miró a la cara?, ¿por qué se mostró fría y distante?, ¿Por qué a todo?. 
Se conocen, sabe quienes son, no toman café, pero saben quienes son y quienes han sido, lo que esconden y lo que muestran. y, ¿Dónde estaba la enfermera Ryan?. ¿Se ocultó…? , ¿ella también?.
De nuevo, Julia culpable, por haber expresado deseo cauteloso, sobre la discreción, de no ser visible y significada…se volvió en su contra. No someterse a lo que le deparaba la “lícita” actuación de profesionales confundidos, entre la atención correcta y la sobreexposición, entre el ser simpático y extra vulgar y que ello quede anotado en el dietario con marca de agua y asterisco para preservarse año tras año, de quién osó, pedir discreción, como quien pide sutilmente a su cercano, que levante el pie para sacar el propio, cuando le están pisando.
Profesionales dominós, que crean barreras desde las suyas propias. 
Julia culpable y dominada, logró limpiarse, vestirse y salir corriendo como la última vez...



                                    

viernes, 9 de junio de 2017

I HAVE A DREAM

TODO PARTIÓ DE UN SUEÑO...

Nunca antes quizás habíamos asistido a un “dreamline” tan largo en el tiempo y sin interrupción vía TWITER, las Redes Sociales.
Por eso trataremos aún conscientes de que será difícil recoger todas las aportaciones tratadas en estos dias, acotar los temas más importantes y de hondo calado para el desarrollo y progreso de la profesión.
He pedido ayuda y colaboración a @duedevocacion y @ferenfer para dar de todo, con soporte incluido. Para ello organizamos un twiterChat en el que queremos recoger información de manera organizada, participativa y seria.

https://twitter.com/zgancedo/status/871300479904604160


En la línea de lo recogido estos dias, centraremos en cuatro preguntas el chat pero probablemente sin la no desmerecida dispersión, que ha sido genuinamente reveladora.
Cierto es que todo el timeline da para varias conversaciones, es probable que organicemos periodicamente TwitChats más centrados y concretos.
Los últimos twits han sido aún más esclarecedores, por fin se han sumado personas necesarias como @enerevenfermera por quien siento gran respeto, y otros que aún no han testimoniado pero que sin duda se sumarán.
Muchas reflexiones en esta semana, muchas acerca de inquietudes del día a día, otras de índole corporativo y responsabilidad profesional, otras de contexto organizacional como profesión y como colectivo en el ámbito de las organizaciones y del sistema en sí.
Muchas opiniones y formas de ver compartidas, muchas vivencias y entornos diferentes, por eso quiero participar que como colectivo hemos de aspirar alto, donde nos corresponde, pero hemos de trabajar por ello, el papel es nuestro y hemos de proyectarlo y gobernarlo, nosotros, los nuestros.
Ser capaces por otro lado de entender que cada profesional tiene y vive una realidad, cada uno desarrolla su labor en un determinado ámbito de trabajo o área de conocimiento, en una organización concreta, en una comunidad diferente y que por tanto la variabilidad en las experiencias y en la profesión sentida es dispar, si además sumamos la experiencia vivida y la formación previa, la brecha o diferenciación es brutal. Solo quiero resaltar la compresión hacia la necesidad de entender estos aspectos. 

Los grandes bloques tratados han sido fundamentalmente:
Liderazgo, Profesionalización de la gestión, Profesionalidad, cuestiones como las cargas de trabajo, los ratios, la calidad de los registros, sistemas de información únicos, comunicación interniveles e interprofesional, asi como la comunicación interna y añado aquí la comunicación externa y marketing profesional, no mencionada pero que en muchas de mis intervenciones cuento como parte necesaria en esta proyección.
Cuestiones importantes como la podredumbre de determinados ámbitos que causan debilitamiento profesional y fatiga intelectual en profesionales que aportan calidad y criterio de buen hacer. 
Os aseguro que me han llegado testimonios conmevedores. También cuestiones como la necesidad de compartir, de disponer de foros de encuentro donde verdaderamente se debatan cuestiones profesionales que den cabida a planteamientos de alternativas y soluciones a la globalidad y dimensión de la disciplina enfermera.

La necesidad de entornos saludables, de empoderamiento, de credibilidad, de autoconfianza, de reconocimiento, también el propio y me refiero al interno. La necesidad de profesionalizar al máximo en el contexto clínico, gestor, investigador y docente, así como de inventar nuevas formas que ayuden y faciliten la comprensión disciplinar.

Qué es ser líder?, ¿quién puede ser líder?, ¿se puede ejercer el liderazgo en la sombra?


A la luz y a la sombra, ser líder es una forma de ser y estar, de sentir con pasión lo que llevas dentro y volcarlo en los demás con vocación de servicio y entrega, a las personas.

   Responsabilidad, Profesionalidad, Corporativa, Social y Política. Hablemos.








El paciente, el ciudadano, la sociedad, tienen derecho a un servicio de atención en salud y por ello deben reclamar profesionales que atiendan, cuiden y resuelvan problemas de salud. Concedámosles.

 


miércoles, 31 de mayo de 2017

CONTAGIO POR ELLA

FanZineros.
Gracias por sostener la vitalidad, el entusiasmo, la genialidad y el ingenio de ser diferentes y hacer un hueco en el espacio de vuestras vidas personales y profesionales. Un hueco necesario que sirve para recrear opiniones, visiones y construir un pensamiento único entre todos, una forma de ver y posicionarse diferente a lo establecido y a lo abigarrado. Un acto trascendental y necesario que invita a mantenerse firme en la transgresión, en la dinámica de cambio, en la de la desobediencia, esa que no es tal, si no simple inconformismo de inquietas voluntades que no reparan en imposibles. Gracias por dinamizar un espacio necesario donde seamos receptores de un entorno contraproducente para el progreso y la innovación y así mismo seamos emisores de una composición posible que requiere cambio necesario y movimiento imperativo.
En especial a Iñaki, @goroji por sacudirme e inspirarme de nuevo, él ya sabe, la actitud de vez en cuando necesita de un “refresh” para oxigenar y “embellecer” el sentimiento contracorriente, esa sensación de ser extraña en un ambiente húmedo y mohoso.  
Un sentimiento que por una parte te arenga y te oxigena salvando momentos de ahogo y presión. Son momentos universales, repartidos por todo el ambiente, por toda la organización, son momentos de letargo y apatía, de anemia, de abulia y sin razón. Son universales porque afectan a todos pero no son percibidos o sentidos en la medida necesaria. Uno puede sentir que tiene fiebre con  37,5ºC o a partir de 39ºC.
En cualquiera de los casos y por si alguien pensara que estoy delirando por alguna extraña infección, simplemente descarto la posibilidad de volverme al adocenamiento consentido y permitido, al de la regresión, al “del montón”, de “pila de” y al de la mediocridad bien entendida si es que pudiera ser así. Aludo a la mediocridad sin ánimo de insulto, que es como se suele manejar, si no como sinónimo de mediano, común, regular, gris, anodino..., en definitiva quería decir “contraexcelente”. Y es que queridos amigos del FanZine y lectores del mismo, así como subrogados, nunca oí tantas veces, en tantas voces, como este último año escolar, mediocridad. Y ello me alarga y me perturba, porque amiga de lo excelente, sobretodo del camino que conduce a ELLA, esa que nunca llega porque siempre en su afán de mejorar te obliga y doblega a renovar e implementar con entusiasmo para ser y hacer mejor, es la que oigo en mi contexto supra, la que trabajamos, la que nos guía e inspira, la que resume y traza, la que no te distrae. La que sabe lo que es mejor para tus propósitos, la que aúna a los buenos, a los malos y a los mediocres para la transformación, la transgresión y la no aceptación de vías alternativas ni individuales. La del todo suma si se comparte, la de visión global y compartida, la de todos con una y una responsabilidad para cada uno. La otra, esa otra forma de hacer las cosas, la que escapa de aranceles y boicots, de protagonismos y nutridos oportunos. Ella la Excelencia, no en sí misma, sino su camino.           



domingo, 14 de mayo de 2017

DARLE LA VUELTA AL MUNDO




Que encontrada esta profesión nuestra, recién celebrado el Día de la Enfermería, he sentido sentimientos opuestos. No soy de grandes celebraciones ni propias, ni personales, ni manifestaciones artificiales de Semana Grande, pero sí de disfrutar momentos enriquecedores, mágicos, espontáneos, colectivos e íntimos.  
Comenzaban unos colegas comentando que a ellos no les había felicitado nadie, en una institución u organización se suele estilar felicitar de manera generalizada bien a través de una nota corporativa, una invitación o celebración ad hoc, etc…
Otros comenzamos con mensajes positivos en las redes sociales, entre un mar de sketches, gifs, infografías, canciones, dedicatorias más sencillas, reconocimientos FF y otros hashtags. Por cierto, en esta menestra surgió una ola, que ya en otro momento se dio en llamar #HealthyGIF, de bailes asincrónicos con mayor o menor ritmo y con ímprobo éxito en clases de la tan seguida modalidad “zumbera”. Este movimiento no vino a más que su propia intención, amenizar el día con sentido del humor desde otra perspectiva que la habitual. Al fin y al cabo, si somos los profesionales que más empatizamos, los que aportamos en el día a día esa conexión con el paciente adulto, mayor, joven o en edad infantil con ciencia, evidencia y buen humor… ¿por qué no mostrarlo?.
Otros además decidimos sumar haciendo reflexiones sobre la conveniencia o no de celebraciones involutivas, prefiriendo obviamente, la celebración como homenaje recordatorio a una profesión que evoluciona adelantándose a los requerimientos sociales y que se posiciona firme delante de los desatinos y ante las imposiciones que nos desestructuran.
Decidimos reflexionar al ritmo de Ring-ding-ding-ding-dingeringeding! Sobre una profesión que sirve, y no servil, una profesión que evidencia e investiga y no de obediencia descabal y desleal, de un histórico de aceite y melaza, a un futuro prometedor desde el presente enfocado.
Pero hete aquí, que surgió el debate entre intervenciones en muros y demás paneles efímeros,  con apuestas de las unas y las otras, posicionamientos de los unos y los otros, y luego elenco de rendidos, desilusionados, arribistas, centrados, convencidos…y poseedores de verdades personales y percepciones manifiestas. Y es cierto que es debate y puesta en común, y de hecho y de paso sirve para pulsar el estado anímico, actitudinal y también el tan denostado y regresivo principio de “mi verdad es la verdad”. Una especie de alegato en conjunto a la adaptación sin remedio en unos casos, de proyección a través de grietas insalvables en otros y también, cobardes intromisiones propias de ofendiditos. Una discusión de un análisis aún incipiente pues en ningún caso llegamos a la segunda parte de las reflexiones previas, priorización, movimiento, planificación, despliegue…
Por ello propongo paréntesis y celebrar el Día de las Enfermeras con un análisis situacional del momento y una recopilación de necesidades y prioridades para transmitir competentemente y llevar a cabo en las negociaciones con la profesión. Lo que somos, lo somos, con mayor atino o desatino, lo que pretendemos también, pero lo que no queremos, debemos tenerlo presente y previsto para no permitir que nos conviertan en peones de un tablero de ajedrez.


Al fin y al cabo para poder emprender en algún sentido todo aquello que anunciamos pero no queremos, hay que poner música, porque para tener algo…no basta con desearlo con todas tus fuerzas hay que quererlo… y querer, lleva implícito un primer movimiento, que hay que sostener con el siguiente.


lunes, 1 de mayo de 2017

CULPABLE



Una primavera más, donde todo parece igual… pero se agradece la llegada. Los días son más largos y la luz del sol más brillante.
Ayer Menchu me contaba lo preocupada que está porque su Vicente no se cuida, ha estado ingresado recientemente y aún no se ha recuperado.
-Está muy débil, respira como puede, tiene que hacer bien los inhaladores, como le dice la señorita, ya sale a pasear, muy poco, pero no hace caso de nada. Ha cogido frio y se ha vuelto a poner malo, se paró en la calle a charlar y…cogió frío.
Él, Vicente, replica que le cansa que le repita y le diga una vez y otra lo que tiene que hacer. Si, se paró a saludar a unos amigos que le llamaron y en la calle hacía viento frío.
–Pues hay que resguardarse, desde entonces estás con flemas otra vez, y no hay forma señorita, de que se cuide, y yo estoy todo el día cuidándole para que no se enfríe, para que esté todo limpio por si el polvo le hace daño, no voy ni a la playa, ni salgo con amigas, siempre con él desde que está enfermo. Yo trabajaba y le cuidaba y ahora que me he jubilado sigo cuidándole pero…no hace caso. Se enfada… y me insulta, si…jum…no vea…- y asiente varias veces con la cabeza, como quien muestra confesión de pecado. El permanece impasible mirando hacia abajo y arriba, como distraído y se pasa la mano por la barbilla.  -Ella es la que se tiene que cuidar, no se cuida nada, no hace caso a nada, ha estado “mala” y no ha ido al médico, no ha dejado a la hija ni a mí, llamar para pedir cita.- Replicó Vicente.

Virginia es una mujer entusiasta, feliz con aquello poco que puede tener y lo transmite. Detrás hay una mujer coraje, afectada “por el bronquio”, como ella dice, y aunque ahora está mejor, es una incumplidora, en términos de adhesión terapéutica, deliberada e inconsciente. Un síndrome de solapamiento, la tiene atrapada entre inhaladores. Fue fumadora –hace ya dos años que no fumo- y sonríe orgullosa, pero cambia el semblante cuando responde al preguntarle si su marido fuma… -mucho, no para, está agobiado y enfadado, gruñe, no reconozco a mi marido, con lo que era… y me afecta… ha estado en el paro mucho tiempo, volvió a trabajar pero ahora está otra vez-.  Virginia es de esas mujeres vivarachas, sonrientes, capaz de hacer sorteo entre dificultades y de repartir un cuarto entre diez a partes iguales maneja varios dispositivos pero no se administra todos, - …te voy a decir una cosa, bueno si, a ti te lo puedo decir…- y busca mi aprobación, -en mi casa, estamos todos de los bronquios.
Ella que es lista como si la vida le hubiera dado razones, identifica claramente su disnea si le “pega la fatiga”, y sabe qué inhalar si la fatiga aprieta, si es matinal o de esfuerzo y economiza con algún dispositivo… porque es el mismo que toma su hija… y ahí me hace un guiño con un gesto cómplice buscando aprobación…y de nuevo como si de confesión de pecado se tratara. Seguro que le afecta el humo y...el humor.

-Buenos días-,
-Buenos días Santiago, qué te pasa, te veo apurado…te he visto nervioso cuando he salido.
-…estoy mal, no sé cómo decirlo…
-Prueba, no tengas miedo, no pasará nada.
-He recaído, he vuelto a fumar, no tengo perdón, te he fallado, no tengo excusas, no sé qué me va a pasar, tengo revisión en cardiología, quieren ponerme un aparato en el corazón, pero mal estoy muy mal. Salgo a dar un paseo y entro a tomar un café porque tengo mucho tiempo libre y claro…un café y…fumo.
-…
-…
-Lo sé, no puedo, no debo… no sé cómo voy a hacer, me tengo que ir a algún sitio, no sé, solo, dónde no haya nadie, fuera de aquí, hasta que se me pase, no se…
Y me mira...me observa, como si de confesión de pecado se tratara.     

Pacientes que requieren acompañamiento terapéutico, alfabetización, educación en su proceso de enfermedad crónica, apoyo terapéutico, terapia conductual, deconstrucción de creencias… y confianza, mucha confianza, para establecer el vínculo de la relación terapéutica necesario. Esa relación de ayuda, de negociación intersubjetiva en la que a través del discurso establecemos y construimos el binomio salud-enfermedad. Un proceso en el que el método contempla la transmisión de los significados entre personas y grupos, conscientes del potencial de curación de esta relación terapéutica.
En la comunicación terapéutica el paciente es el protagonista, el que habla, y el profesional el que escucha y lo acompaña en su proceso de elaboración. Para ello, requiere habilidades y conocimientos pues se trata de favorecer su autonomía, intentando que alcance el mayor bienestar. Se trata de una relación vivificante cuando el profesional conoce sus posibilidades y es capaz de poner en movimiento el potencial y recursos que tiene el paciente o la comunidad para hacer frente a su situación, fomentar la autoeficacia sin dependencias, en una relación de apego y transmisión que es buena también para el profesional, pues facilita el crecimiento personal y laboral. 
 ¿realmente nos podemos desligar de una intervención paralela, reflexiva y necesaria dirigida al logro  que nuestros pacientes han de alcanzar? O esperaremos a la siguiente primavera…

A veces creo que la primavera es una estación intermedia para avivar, desempolvar y desapelmazar los lastres del largo invierno, como si de vieja lana se tratasen.