martes, 7 de febrero de 2017

DIME QUÉ DIRÉ


Entraba Pedro con las manos en los bolsillos, bien peinado, como cuando tenía treinta años, pelo cano, esculpido y hacia atrás, con dos pronunciadas entradas. Un gesto amable y retraído, adornado por una semisonrisa más de gesto abigarrado, que de espontaneidad circunstancial. Por delante siempre, y detrás, Elma le seguía. Educados y tímidos esperaron indicación para sentarse y con esa estampa repetida, como si en cada visita alguien les instruyera, se sitúan. Hacia adelante Pedro, con los brazos apoyados en la mesa, las manos entrecruzadas e inclinado ligeramente, con los hombros bajo los lóbulos auriculares, Elma bien sentada, la espalda recta, la barbilla levantada, pero de nuevo, atrás. ...Qué figuradamente equivocada lectura, amarga, reticente y soslayada.
La pregunta era clara, corta, adaptada, muy concisa, muy concreta, de frente, a los ojos, -mira Pedro, ¿cómo estás...?-,y antes de qué Pedro pudiera procesar la pregunta, y su circuito neuronal elaborara una respuesta, sentí un movimiento a mi izquierda y una voz automatizada, -!está con los bronquios!- y Pedro que aún estaba levantando las cejas para bajar los párpados..., quedó sin respuesta, para seguidamente asentir con un movimiento de cabeza y señalarse,con la mano que descruzó, su cogido pecho. 
Ahí estaban los bronquios, cogidos y sujetos por mucosidades atrapadas.
En las siguientes, insistí, -Pedro y cómo ves lo de saber y conocer un poco más acerca de tu enfermedad?-, Pedro inició el proceso de levantamiento de cejas para intentar sincronizarlo con laterización cervical y cierre de párpados, cuando en ese momento Elma nerviosa y audaz, -¡Si!, ¿verdad Pedro que sí?- y Pedro con la cabeza, cual perrito de bandeja trasera de auto, confirmó el deseo de informarse y aprender.
Qué interés el de Elma, una mujer sabia, venida a la vida a crecer y a cuidar, a golpe de cincel, del que te golpea y te curte, guapa, rellena en carnes, de color saludable y tono familiar, vivaracha y confiable, leal a sus seres..., un rostro muy noble.
Tras ello, revisamos las indicaciones básicas al respecto en las que Elma no cesó de indicar y auditar. Llegamos a la fase de entrenamiento y procedemos a identificar los dispostivos, al lado en la otra mesa, -Pedro, identifica tus dispositivos entre todos los que ves, alguno de ellos es el tuyo?-...gira Pedro la cabeza hacia la mesa, cuando oigo un rasquido de silla contra el suelo y a la par por el rabillo veo...a Elma levantada y en posición zancada señalando, y a por ello, -¡este!, !este¡, Pedro este!.
Agarró el dispositivo lo acercó a Pedro y poniéndoselo delante, le sonrió, -¿ves Pedro?-
Pedro, bajó las manos, metió sus dedos pulgares por entre la cintura del pantalón y sujetándola, alzó los pantalones como pudo hacia arriba, -como si de sentado pudiese subirlos más allá de medio palmo...-
La siguiente atacada era explicar de manera sencilla la maniobra y técnica, digo sencilla porque Elma lo entendía muy bien y lo repetía de nuevo para que Pedro lo procesara y fijara en hemisferio correspondiente.
Pero llegado el momento había que tomar decisiones, Elma había sido una brillante colaboradora y sus aptitudes admirables, pero era Pedro quien tenía que entrenar la maniobra. -Coge el dispostivo y sigue los cuatro primeros pasos-, los que ya habíamos reforzado entre Elma y yo, y fue ahi, cuando a la voz de, -ahora coge el dispositivo-, estiré los brazos y con las palmas al frente izquierdo, tuve que disuadirla  para que no lo hiciera. Fue cuando Pedro levantando las cejas, estiró también la mano, recogió el dispositivo y procedió a la indicación dada.
Elma dio el visto bueno a la realización y tras un par de ensayos y repaso de conocimientos, le di la enhorabuena a Elma y también a Pedro.
Salieron por la puerta, primero Pedro y detrás Elma.
Siempre dejo la puerta abierta y sigo trabajando. creo que invita a la atención, a la transparencia, etc.. por ello también, veo pasar a los que vuelven de salida tras otras consultas. Levanto la mirada al oir, y de vuelta veo, con las manos en los bolsillos..., Pedro delante y detrás... Elma, con los botes necesarios para muestras..., en su regazo cuidador.      



Que baile mi norte, que baile mi sur... dime qué diré.        

2 comentarios:

  1. ''Siempre dejo la puerta abierta y sigo trabajando. creo que invita a la atención, a la transparencia''¿ Qué decir? loable trabajo

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  2. Graciasss amiga. Un fuerte abrazo cibernético.

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Respeto y sentido, del común también